Grupos armados siembran terror en el Cauca, Colombia

Los habitantes del Cauca, en Colombia, viven en constante angustia (Foto Luis Robayo / AFP)

Los habitantes del Cauca, en Colombia, viven en constante angustia (Foto Luis Robayo / AFP)

Los irregulares dejan en la zona violencia, miedo, zozobra y muerte. Organismos internacionales permanecen atentos

Por Redacción / Con Información de CNN en Español

La sangre y el terror que han recorrido al departamento del Cauca, en el suroccidente de Colombia, durante la última semana vuelve a recordar la historia de violencia que parece haberse ensañado contra este territorio desde que se desató el conflicto armado en el país.

Primero fue el asesinato a tiros de cinco indígenas en Tacueyó, área de Toribío, cuando hace pocos días habrían intentado impedir el ingreso de grupos armados a su territorio. Dos días después, se conoció el homicidio de cuatro personas que realizaban labores de topografía en Corinto y, en un hecho diferente, el hallazgo de un cadáver en el corregimiento de Huasanó.

Mientras el presidente Iván Duque anunció que enviará 2.500 militares y pidió el traslado a la región del ministro de Defensa, Guillermo Botero, y del comandante de las Fuerzas Militares, autoridades indígenas han rechazado la presencia de las tropas en el territorio.

La Asociación de Cabildos Indígenas (ACIN) publicó este jueves en Twitter que “la comunidad de Tacueyó y proyecto nasa en asamblea extraordinaria dijo no más actores armados en nuestros territorios, sean legales o ilegales”.

En ese sentido, Diego Jaramillo, de la Red de Derechos Humanos del Cauca, le explicó a CNN en Español que en el territorio hay preocupación por las consecuencias de aumentar el pie de fuerza.

El temor de las comunidades es que el incremento militar, como se ha anunciado, radicalice mucho más la reacción de las organizaciones armadas en contra de la población”, indicó. Y agregó que “se ha visto muchas veces que el Ejército entra en la zona y no respeta la jurisdicción indígena, ni la autoridad indígena”.

¿Asesinatos aislados? No, según las cifras

Las dos masacres perpetradas esta semana en el Cauca también han llevado a que los organismos internacionales vuelvan su mirada a la región y expongan escenarios preocupantes.

Por ejemplo, la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos HumanosMarta Hurtado, aseguró este miércoles que en lo que va del año la entidad ha documentado 52 asesinatos en territorios nasa, una de las comunidades indígenas del territorio. Once de esas personas asesinadas eran defensores de derechos humanos.

Y justamente, un comunicado de esta dependencia de la ONU, destaca que “los defensores y defensoras de los derechos de pueblos indígenas, en particular, han sido acosados y atacados violentamente por su labor”. Hurtado añadió que el Cauca cada vez es más afectada por la violencia que viene de grupos criminales contra los pueblos indígenas que intentan evitar que entren y operen en sus territorios ancestrales”.

Lamentablemente, no es una situación reciente. Desde noviembre de 2018, la Defensoría del Pueblo alertó sobre los peligros en el territorio: según sus cifras, el Cauca ocupa el primer lugar a nivel nacional en las estadísticas de líderes y defensores de derechos humanos asesinados con 83 casos entre el 1 de enero de 2016 al 22 de agosto de 2018. Y se agrava al detallarse que en 2017, de los 30 líderes víctimas de homicidio en el departamento, 15 eran indígenas.

A eso hay que sumarle que el total de asesinatos registrados en el departamento para 2018 aumentó en más del 50% con respecto a 2017, alcanzando 532 frente los 303 del año anterior, según datos de la Fiscalía General de la Nación. “Las cifras de homicidios del año 2018 presentaron un incremento luego de ocho años de continuo descenso. La reactivación de los enfrentamientos armados en el territorio colombiano, parece ser la causante de este incremento”.

Walter Aldana, exasesor de paz del Departamento del Cauca, le dijo a CNN en Español que otro factor preocupante es no conocer con exactitud los grupos armados que están atacando a las comunidades.

“No se sabe quiénes son, algunos se presentan sin nombre, otros como Pelusos, como fortalecimiento del ELN o como disidencias de las FARC. La comunidad tiene la incertidumbre de saber quiénes son los hombres armados y esto lleva a que el silencio se convierta en el seguro de vida: ‘yo no digo nada, yo no he visto nada’. Es una característica tenaz de la guerra”, explicó


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